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Comentarios sobre el paradigma holográfico y la conciencia


Holografía se refiere a una técnica especial de producción de fotografías tridimensionales de un objeto. El término holograma fue acuñado por el inventor de la holografía, el científico húngaro Dennis Gabor, a partir de las palabras “grama” (mensaje), y “holos” (toda, completa). En realidad un holograma contiene más información sobre la forma de un objeto que una fotografía simple, ya que permite verla en relieve, y variando la posición del observador, obtener diferentes perspectivas del objeto holografiado. Dennis Gabor inventó la holografía en 1947, y recibió el premio Nóbel de Física en 1971 por su descubrimiento.

La holografía está íntimamente asociada a la naturaleza ondulatoria de la luz. Ahora ¿Qué pretendemos decir con la expresión “naturaleza ondulatoria de la luz”? Todos conocemos las olas de mar, y ya vimos una onda propagarse en una cuerda cuando se agita una de sus extremidades. 

Si se corta por la mitad el holograma de una rosa y después se lo ilumina con un láser, se observa que cada una de las mitades sigue conteniendo la imagen entera de la rosa. Además se observa que, aunque se vuelvan a dividir esas mitades, cada fragmento de la película siempre contendrá una versión más pequeña pero intacta de la imagen original.

A diferencia de las fotografías convencionales, cada parte de un holograma contiene toda la información que posee el todo. Lo anterior implica la necesidad de trabajar imágenes con láser para entender mejor el holograma y hace necesario entender que las partículas están conectadas entre sí, en un nivel fundamental, lo cual ha sido descrito con base en hallazgos del físico francés Alain Aspect (Ref. 1) sobre la conexión a distancia de partículas.

En las interacciones a distancia, se ha descrito que un cambio de espin de una particula, inmediatamente modifica al mismo spin a otra partícula a distancia. Incluso a gran distancia. Lo holográfico u hologramático (también lo he encontrado así) hace referencia a que todo está interrelacionado y funciona como un todo; en la parte está el todo; hasta aquí, la cosa sin misterios.
La demostración: David Bohm (físico de Queen Imperial College, de gran tradición, y discípulo de Einstein, amigo de Krishnamurti) lo propone con lo que él llama «teoría del orden implicado», lo demuestra con una gota de tinta disolviéndose en un cilindro con otro soluto, le da vueltas lentamente y la gota de tinta deja de ser visible; y al devolver el dispositivo, vuelve a aparecer la gota de tinta.
Esto lo interpreta como un orden subyacente a otro (orden implicado), primordial, ambos conformando una totalidad. Trabajó con el neurocirujano y neurofisiólogo Karl Lashley, quien a pesar de extirpar fracciones de cerebro en modelos animales, no pudo eliminar un circuito de memoria, esto les llevó a pensar en la ubicuidad de la memoria y a atribuírle entonces esta propiedad holográfica, que luego propusieron para otra funciones, incluida la conciencia.
Además del capítulo del libro de Cerebro, mente y conciencia – Un enfoque multidisciplinario, me soporté en varias referencias adicionales, las cito a continuación:

1. https://sites.google.com/a/kenshozen.es/kenshozen-es/ciencia-1/paradigma-holografico
2. http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_holouniverse04.htm
3. http://www.editorialkairos.com/catalogo/el-paradigma-holografico
4. http://puerto-de-escape.cl/wp-content/uploads/2009/08/el-paradigma-holografico-omar-vega.pdf
5. http://www.bibliotecapleyades.net/esp_paradigmaholo02.htm
6. http://media.wix.com/ugd//10016b_c413fa0eea197fd2b63c735b45197d20.pdf
7. Libro del autor: http://books.google.com.co/books?id=jSlSlyckCUsC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false
height=»300″ class=»alignleft size-medium wp-image-381″ /></a>Imagen El físico David Bohm, autor de la teoría del orden implicado

10. La información y el cerebro


10. La información y el cerebro

Cada bit de información que accede al cerebro en forma por ejemplo de sensación, recuerdo o pensamiento, se puede representar como una esfera central de la cual irradian muchos enlaces. Cada eslabón representa una asociación, con su infinita red de vínculos y conexiones, donde el número de asociaciones usadas se puede considerar de alguna forma como la base de datos personal.


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La información y el cerebro

 “No hay nada permanente excepto el cambio”
Heráclito de Efeso 

    Cada vez que el cerebro percibe el sonido de una sinfonía, está con un ser querido, contempla un apuesta de sol, o evoca un recuerdo, está manejando información. Cada bit de información que accede al cerebro en forma por ejemplo de sensación, recuerdo o pensamiento, se puede representar como una esfera central de la cual irradian muchos enlaces. Cada eslabón representa una asociación, con su infinita red de vínculos y conexiones, donde el número de asociaciones usadas se puede considerar de alguna forma como la base de datos o biblioteca personal.

El manejo de la información por el cerebro es un tema de tal vastedad, debido a la complejidad de las interacciones inherentes al proceso total de la comunicación. La teoría de la información fué desarrollada por Claude Elwood Shannon datando de 1948, año en que publicó «La teoría matemática de la comunicación«.
Claude Elwood Shannon
1916 – 2001
Esta teoría concierne a la ciencia de los mensajes, cuyo objetivo es la formulación numérica de las leyes que rigen la generación, transmisión y recepción de información en general, y busca determinar la relación entre la capacidad de canal de un sistema de comunicación y la transmisión confiable de mensajes a través del canal.
En la teoría de Shannon la información se refiere a la probabilidad o la incertidumbre de un símbolo o de un conjunto de símbolos y no a su significado 1; una de sus ideas clave es que el contenido informativo de un mensaje aumenta a medida que su probabilidad decrece. Una serie de mensajes tiene un máximo contenido de información cuando su nivel de novedad y sorpresa es máximo 2.
    El concepto de información proporciona una medida puramente cuantitativa de las transacciones de comunicación, haciendo abstracción completa de los intereses y significados de los agentes involucrados. En la teoría de la información no es relevante si el remitente y el receptor usan un lenguaje con significado semántico. La información puede ser semántica o no semántica, pudiendo referirse a las frases de un lenguaje natural.
    La información y la comunicación designan el estado de un mensaje y son un campo de investigación multidisciplinario para las disciplinas de matemáticas aplicadas, física, neurobiología, ciencia computacional, teoría de la información y sistemas de control paralelo.
    Las redes neurales pueden usarse para propósitos de clasificación con base en entradas/salidas pudiendo usar ítems de clasificación basados en comparación. Adicionalmente, en las redes neurales los algoritmos permiten la comprensión de funciones mentales tales como el lenguaje, reconocimiento de imágenes, redes de procesamiento de información, y los algoritmos rápidos comprenden el llamado “gradiente conjugado” y el llamado “algoritmo quasinewtoniano”.
La interpretación de la información tiene sus concomitantes en el lenguaje ordinario, pues al oír una frase repetitivamente, así sea significativa, no elimina incertidumbre y deja de transmitir información, su probabilidad de transmisión de información está cerca de 1, es decir, del máximo.
    De acuerdo a Frederic Crosson y Kenneth Sayre del Instituto Filosófico para la Inteligencia Artificial de la Universidad Notre-Dame, en Indiana, sobre cuyos conceptos se basan las siguientes líneas, es posible cuantificar la información en término de la incertidumbre que eliminan los mensajes, para lo cual es necesaria una unidad de medida en la forma de una formulación matemática, la cual es el logaritmo de base 2 (log2 N) de elecciones de N mensajes o estados posibles.

Bits y cerebro

    La unidad de información es la cantidad transmitida por un mensaje que es solo uno entre dos mensajes igualmente posibles, que se pueden contestar 1 o 0, si o no. Esta unidad de información si/no-1/0 equivale a un dígito binario o bit. Siempre que un número de elecciones de mensaje se disminuya a la mitad, se produce un bit de información. Si se expresa la incertidumbre I de un símbolo como I(s), al haber por ejemplo dos elecciones (si o no), la probabilidad de cada uno es de ½. Si se acepta que p es la probabilidad de algún símbolo o mensaje, entonces la información del símbolo proporciona: 

1. I(s) = log21/p(s)  dígitos binarios de información, que desarrollando la ecuación suministran:

        2. I(s) = -log p(s).  de información sobre el símbolo s.
Lo anterior significa que sí existe una probabilidad que una máquina o un sistema dados se modifiquen a cierto estado, cuando lo hacen comunican -logp(s) o -logpbits o dígitos binarios de información.
    Si la probabilidad fuera de ½, la transición solamente comunicaría un bit de información. En el caso de que la probabilidad fuera de ½n, entonces comunicaría nbits. Una de 1/1.000 proporciona unos 10 bits de información.
La información media que comunica una transición se calcula multiplicando la información que se comunica en una transición a cada uno de los posibles estados siguientes por la probabilidad de pasar después a ese estado, y después hacer la suma de todas las posibilidades que existen, como se muestra en la ecuación 3.

                                                                         N

3. Información por transición = å – pi log pi bits

                                                                       i=1
Donde N es el número de estados posibles, y pi  es la probabilidad de que el siguiente estado sea el i-ésimo. Obsérvese que “bits” ha reemplazado al símbolo (s), pero son intercambiables.
    El valor calculado de una transición dada puede ser distinto para distintos observadores, ya que cada uno asignará diferentes probabilidades a los resultados. La información sobre un conjunto de bits o un símbolo (s) dado alcanza un valor de log2N para un observador totalmente ignorante (lo cual significa que la información es novedosa para él), mientras que para un observador informado pi = 0, con lo cual la información nueva que el recibe es igual a cero.
    Dicho de otra manera, los cálculos de una máquina o un sistema solo resultan útiles cuando no se conocen todas las respuestas de antemano 3.

La llamada potencia de proceso de información total de un sistema se mide dividiendo la transición de la información por el tiempo medio que requiere una transición, que viene definido en la siguiente fórmula :

4. Potencia = å – pi log pi / å pti 4 
Las unidades de potencia de capacidad de información son bits por segundo. 

La ocurrencia de un acontecimiento y proporciona una cantidad de información sobre un acontecimiento x, de acuerdo a la ecuación:

5. (x;y) = -log2 (x/y) / (x). 
Donde (x/y) es la probabilidad de ocurrencia de «x» después de haber visto la ocurrencia de «y». Se considera que «x» es una certeza cuando (x/y) = 1.

La cantidad promedio de información proporcionada por un acontecimiento y sobre un acontecimiento x viene dado por la fórmula 5 :

                              n

6. I(x;y) = å   p (xi /y) I(xi;y)

                            i=1 
En esta fórmula, x es un acontecimiento que tiene una distribución (xi), independientemente de los acontecimientos seleccionados. La probabilidad de que se reciba cualquier cantidad de información en término de un conjunto de símbolos (s) que resuelven la incertidumbre I (si) se expresa como:

        7. (si) I (si). 
La cantidad promedio de información del conjunto de símbolos es la sumatoria de cada probabilidad particular. Esta cantidad es el núcleo de la teoría de la información y recibe también el nombre de «cantidad promedio de información por símbolo», simbolizado por «H» (o entropía) 6, que equivale a:

8. H(S) = å p (si) 

I(si) = å P(si) log2 1/p (Si) bits

                   
Si el símbolo (S) es probable, H(S) será la probabilidad de cualquiera de ellos. Si no son probables, H(S) -la incertidumbre de S– equivale a la cantidad estadísticamente promedio de información de un suceso nuevo. En el cerebro, la acentuación de la novedad y la diversidad de categorías de determinación, hacen avanzar el pensamiento más allá de los marcos del determinismo clásico.
De modo que cuando el cerebro maneja información nueva y maneja una cantidad promedio de información por símbolos mayor que cero, tiene un manejo probabilístico o estocástico de la información, que de paso lleva implícito el hecho de que la realidad es compleja, que los procesos reales son dependientes entre sí 7.
La entropía es la incertidumbre promedio para cada símbolo de mensaje de un conjunto indefinidamente grande de mensajes. Si la incertidumbre/entropía es cero, esto equivale por ejemplo a saber cual será la próxima palabra de un interlocutor y que éste no produce información para su oyente.
    Suele suceder que existen sistemas en las cuales las probabilidades de los símbolos producidos no son fijas e independientes (como por ejemplo, en el lanzamiento de una moneda, donde para cada lanzamiento puede ocurrir cara o cruz con probabilidad de 0.5), sino que son más bien función de los símbolos previamente emitidos, con lo cual surge una probabilidad condicional, proceso conocido como cadenas Markoff, en donde la probabilidad condicional se expresa:
9.  P (s/sj1 , sj2 sj3 sj4, ….. sjm ) 
donde los símbolos sj1 , sj2 son llamados “estado de sistema”.
En la medida que un símbolo influya sobre los sucesivos, equivale a que disminuye la cantidad promedio de información por símbolo. En términos de comunicación, el receptor preverá sj y se sorprenderá menos por su ocurrencia, siendo menos informado por sj.
Al retomar la ecuación 6, se ha demostrado que I (incertidumbre) (x;y) ³ 0, esta desigualdad es compatible con la existencia de cierta capacidad de información que se conserva en cada acontecimiento, teniendo en cuenta que existe una relación inversa entre información y significado, en la que de acuerdo a MR Cohen, citado por Crosson y Sayre, “el significado está asociado con algo, o indica algo, o se refiere a algo más allá de sí mismo de tal modo que su naturaleza entera señale a esta asociación y se revele en ella”.

En relación a la distinción de niveles en el mensaje y el contexto, el antropólogo Gregory Bateson -citado por Bebchuk- refiere que:
«en toda cultura los participantes no solamente se comunican los contenidos, sino también las instrucciones acerca de la forma de interpretar el mensaje… todo mensaje en tránsito posee dos tipos de significados. Por un lado el mensaje es un enunciado o un informe sobre hechos de un momento anterior; por otro lado, es una orden -una causa o estímulo para los sucesos de movimientos posteriores”8.
Por lo cual al primer significado se le conoce como nivel de contenido, y al segundo como nivel de instrucción. El nivel de contenido se refiere a todo aquello que puede ser comunicado independientemente del tipo de mensaje que sea; por su parte, el nivel de instrucción define la forma en que debe entenderse el mensaje: “esto debe entenderse como broma, rivalidad, decepción, etc”.
    La estructura de niveles en los mensajes hace posibles las ambigüedades, confusiones y paradojas; y por supuesto, el humor, cuando los mensajes se intercambian, se crea un contexto y es dentro de este mismo contexto que los mensajes o símbolos adquieren significado. Un mensaje puede significar A o no A, dependiendo del contexto en que circule.
    Autores como el neurobiólogo y filósofo Frederick HC Crick plantean que la teoría de la comunicación es conjeturalmente uno de los instrumentos teóricos apropiados para abordar el complejo tema de como el cerebro maneja la información, engendrada en las diez mil a cien mil millones de neuronas y su astronómica cifra de conexiones que comprende cifras de 1027 ceros. Esta cifra es sobrecogedora, permite una capacidad de combinaciones correspondientes al factorial de 1027, equivalente a algo así como un uno seguido de 10.5 millones de ceros.
    Por estos cálculos, el profesor Petr Kouzmich Anojin de la universidad de Moscú afirmó en 1973 -citado por Buzan & Buzan- que “no existe el ser humano que sea capaz de utilizar todo el potencial de su cerebro. Por eso no aceptamos ninguna estimación pesimista de los límites del cerebro humano. ¡Este es ilimitado!” 9.

Referencias

 
  1. Crosson F, Sayre K: Filosofía y cibernética. 1ª Reimpresión. Fondo de Cultura Económica, México DF, 1982 pp. 37
  2. Moravec H : El hombre mecánico. El futuro de la robótica y la inteligencia humana. Salvat Editores. Barcelona, 1993. pp. 73
  3. Moravec H : El hombre mecánico. El futuro de la robótica y la inteligencia humana. Salvat Editores. Barcelona, 1993. pp. 202
  4. En esta ecuación la potencia de la información por transición equivale a la sumatoria de la multiplicación de la información que se comunica en una transición a cada uno de los estados siguientes por la probabilidad de pasar a ese estado, dividida por la sumatoria de las probabilidades de los estados de transición  i-ésimos multiplicada por los tiempos de transicióni-ésimos.
  5. Crosson F, Sayre K: Filosofía y cibernética. 1ª Reimpresión. Fondo de Cultura Económica, México DF, 1982 pp. 41
  6. Este símbolo H denota también entropía. La «cantidad promedio de la información por símbolo» equivale a la denominada «entropía de la fuente», y su formulación es semejante a la de la entropía en termodinámica. Crosson F, Sayre K: Filosofía y cibernética. 1ª Reimpresión. Fondo de Cultura Económica, México DF, 1982 pp. 80
  7. Rojas C: El problema de la causalidad en la epistemología de Mario Bunge. Tesis doctoral – Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Filosofía y Letras. Bogotá, Junio 1980. pp. 62, 62, 103
  8. Bebchuk J: La conversación terapéutica. Emociones y significados. Editorial Planeta. Buenos Aires, 1994 pp. 87
  9. Buzan T, Buzan B: El libro de los mapas mentales. Urano. Versión española. Barcelona, 1996. pp. 39

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Alejandro Melo-Florián

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45. Conciencia y realidad


45. Conciencia y realidad


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Conciencia y realidad

Vive simplemente, preserva la Naturaleza y sé libre en cuerpo y espíritu”
Henry David Thoureau
“Tú eres la suprema personalidad de Dios, la última morada, la Verdad absoluta. Tú eres la persona original eterna y trascendente, el no nacido y el más grande”
Baghavad Gita
Nuestra visión del mundo ha cambiado. Al conducirnos a una cosmovisión de mayor alcance, estamos retomando los pasos de hace 2500 años de los filósofos griegos, cuando no existía separación entre la ciencia la filosofía y la religión. El hilozoísmo griego de la escuela de Mileto -cuyo planteamiento era la vitalidad de la materia- no veía diferencia entre lo animado y lo inanimado, entre espíritu y materia.
Cosmovisión Mapuche
Crédito de imagen: 
    
    Tales declaró que “todas las cosas estaban llenas de dioses” (pánta plére theôn1, volviendo su mirada intelectual a todos los seres existentes del universo y al hombre en su realidad efectiva (tá ónta) reemplazando el enfoque mítico por el objetivo dejando entrever su concepción de un orden superior; y Anaximandro vió el universo como una especie de organismo sostenido por el “pneuma” o aliento cósmico.
    Este pensamiento monista se acentuó aun más en Heráclito de Efeso, quien enseñó que todos los cambios en el mundo ocurrían por la interacción dinámica y cíclica de los  opuestos. Consideraba que todo par de opuestos formaba una unidad y la unidad que contenía y trascendía a todas las fuerzas opuestas la denominó el Logos.
    El origen del dualismo se remonta a la escuela de Elea, cuando Parménides sostuvo que el Ser era único e invariable, que los cambios no eran posibles y lo que percibíamos como cambios eran ilusiones de los sentidos.
Parménides de Elea
Crédito de imagen
No fué raro que a partir de este pensamiento se desarrollara el concepto de una sustancia indestructible e inmutable, que al reconciliarse con las visiones de Heráclito sobre un continuo devenir, originó la asunción de que el ser se manifiesta en ciertas sustancias invariables y que la mezcla de estas origina los cambios que tienen lugar en el mundo.
    De esta idea evolucionó posteriormente la del átomo, la unidad indivisible más pequeña de la materia que se movían pasivamente en el vacío sin que se explicara la causa de su movimiento excepto por fuerzas espirituales, fundamentalmente diferentes de la materia. Esta imagen dualista con el paso del tiempo se convirtió en un elemento importante del pensamiento occidental que dividía la mente y la materia, el cuerpo y el alma 2.
    Los límites entre la conciencia psicológica y la conciencia moral son mucho más borrosos de lo que a primera vista pudiera parecer. La palabra conciencia, incorporada a la mayoría de las lenguas románicas se deriva de  la voz latina “cum scientia”, que a su vez representa la traducción latina del término griego “syneidesis”. Para los antiguos griegos “syneidesis” significaba el conocimiento de la culpa propia, es decir, la dimensión retrospectiva de la conciencia moral, de tal manera que la relación cognoscitiva con algo que es el significado de “cum scientia”, alude de alguna forma, a la propia culpa.
Cuando con el término conciencia se ha hecho referencia primero a la conciencia moral en lugar de la psicológica, se comprueba en la trayectoria de los términos alemanes “gewissen” -conciencia moral- y “bewusstsein” -conciencia psicológica-. El primero apareció hace varios siglos, en la obra de Lutero, mientras que el segundo apareción una vez bien transcurrido el siglo XIX. 
 
Francisco Alonso-Fernández, psiquiatra español
Con modificaciones de:
    Ey, citado por el psiquiatra español Alonso-Fernández, refiere que el concepto de la conciencia psicológica encierra en todas las lenguas una alusión a la conciencia moral, y adscribe de igual manera el concepto de Bleuler cuando comenta que el dato definitorio de la conciencia es el claro conocimiento sobre el saber propio, al cual también se puede atribuír de alguna forma, que no es posible la exclusión del conocimiento alusivo a la propia responsabilidad.
    
Si bien el concepto de conciencia psicológica apareció más tardíamente frente al de conciencia moral, para una mayor comprensión de la noción de conciencia psicológica es importante advertir que en ella se incluye implícitamente algún elemento de la conciencia moral, con lo cual se podrían haber ahorrado no ingentes esfuerzos en aislar la una de la otra, siguiendo las ideas de Alonso-Fernández, quien refiere lo siguiente:
“ (…) la conciencia psicológica aparece como el resultado de haberse producido la transformación secularizada de la ‘relación cognoscitiva con la culpa propia’ o ‘syneidesis’ en relación con todo el género de saberes propios o ‘pan-syneidesis’ ” 3. 
Con lo cual, concluye Alonso-Fernández que la conciencia psicológica es una “pansyneidesis”, es decir, una generalización de lo que los antiguos griegos llamaban “syneidesis”. Posteriormente Rosenfeld definió la conciencia como “la totalidad de la vida psíquica momentánea”, la que sin embargo tuvo objeciones por negarle cabida a la vida psíquica inconsciente, además que prescindía del continuo fluír de esta, con lo cual se podría adaptar la anterior definición a conciencia como “la totalidad de la experiencia momentánea insertada en la corriente continua de la vida psíquica” 4.
    Cada persona puede acceder al conocimiento del mundo exterior, en virtud de la activación del propio aparato sensorial por medio de vivencias -que son atribuídas al mundo externo- y cada yo al compararlas continuamente con otras vivencias puramente internas, origina el conocimiento cuando hay confluencia de ambas vivencias 5.
Alegoría sobre la creatividad
Crédito de imagen:
    La claridad de las vivencias viene dada por la atención, que a modo de imagen plástica, consiste en un rayo luminoso constitutivo de la conciencia, que en el sector que se enfoca en la conciencia permite alcanzar un máximo de claridad vivencial y en contraposición, cuando no se dispone de cierta capacidad de atención, se limita bastante la posibilidad de que se produzcan vivencias con suficiente nitidez y claridad lo que resulta en una conciencia oscura. En cuanto motor de la conciencia, la atención es promovida y estimulada por los intereses afectivos, emocionales e intelectuales, que vivifica y hace crecer los datos que enfoca 6.
    Existen dos modos de conocimiento básico que son el conocimiento por mapas (aceptando que los mapas describen algo más que paisajes) de tipo simbólico, inferencial o dualista, en oposición a un tipo directo y no dual. Se acepta que el conocimiento íntimo no dual, es «el conocimiento de la realidad«. Sin embargo, los contenidos de las experiencias íntimas no duales solo pueden ser vivenciados. Se ha afirmado que los diferentes modos del conocer se corresponden a diferentes niveles de conciencia lo cual hace alusión a una dimensión de “verticalidad” con distintos niveles de iluminación que permiten interpretar la identidad personal y su relación con el nivel de conciencia desde el cual se opera. Ya se trate de los mismos elementos particulares, las mismas percepciones aisladas, las mismas representaciones o los mismos sentimientos, son  distintos en la conciencia normal o en la conciencia obnubilada, como puede ocurrir por ejemplo, en un estado de embriaguez. Si se trabaja desde un punto de vista dualista, no íntimo, el modo de conocer simbólico separa fundamentalmente al sujeto y al objeto, de modo que no se puede establecer conexión con el universo, no hay una adecuada inserción en el mundo.
El dualismo que dió  origen a la ciencia moderna se basó en una formulación extrema atribuída a Renato Descartes quien basó su visión de la naturaleza en dos reinos separados e independientes, el de la res cogitans o reino de la mente y el de la res extensa o reino de la materia. y su posición era que la mente estaba hecha de una substancia inmaterial que no ocupaba espacio y que dirigía el cuerpo a traves de la glándula pineal.
La famosa frase de Descartes “Cogito ergo sum, pienso luego existo”, llevó al hombre occidental a considerarse identificado con la mente, como un ego aislado que existe dentro de un cuerpo. La mente estaba separada del cuerpo y su misión era controlarlo, lo cual desató un conflicto entre la voluntad consciente y los instintos inconscientes.
En contraposición con el dualismo se encuentra el monismo, cuyo perfil es de tipo materialista y afirma que la mente es el resultado de las actividades cerebrales, asemejando la mente con el cerebro. Pero la falla del dualismo es que postula la existencia de una substancia misteriosa con un comportamiento desconocido por no ser estudiable de acuerdo a las leyes conocidas de la naturaleza.
    El funcionamiento del cerebro a la luz del dualismo interroga sobre cómo una colección de células nerviosas equivale a la mente, o sobre cómo los impulsos electroquímicos se pueden corresponder con un olor o una imagen. Al ir un poco más lejos, el dualismo socava el intento de construír una explicación racional por medio de unas pocas leyes básicas, porque al tratar al cerebro como una máquina o como objeto separado ofrece tan solo el beneficio del sentido estético porque lo presenta como un objeto con interacciones armoniosas, evitando también de paso el darle un caracter fluido y cambiante con el tiempo. Entonces sobrevienen los interrogantes de como algo inmaterial puede afectar algo material -si ello es posible-, de como el cerebro y la mente/conciencia se influyen y logran interactúar recíprocamente, si se tiene en cuenta que para crear un efecto físico se requiere energía, entonces de donde obtendría la mente/conciencia -la mente autoconciente- su energía para influír en el cerebro ? 
El vitalismo contesta que cierta fuerza vital e inmaterial, refractaria al análisis científico infunde la «vida» a la sustancia celular, que de otro modo sería inanimada. Pero la mente no equivale al cerebro, pues aunque éste es un transductor, la lesión accidental o intencional de algunas de sus partes no causa mayores efectos por ejemplo, en la conducta o en la experiencia subjetiva.
El monismo, en contraposición, interpreta los fenómenos subjetivos como una clase de «imágenes mentales», e incluso se ha equiparado la mente con el «conocimiento»: este criterio no es válido, porque una computadora, capaz de acumular una mayor cantidad de información, no es conciente en el sentido estricto de la palabra 7. Quizá la respuesta se encuentre en un punto intermedio entre el dualismo y el monismo, en un punto que discrepe al mismo tiempo de lo físico y lo mental, proponiéndose así una especie de tertium quid -una tercera cuestión- en la cual el cerebro y la mente autoconciente serían dos aspectos de algo más fundamental, aunque de esto se podría argumentar que entra a complicar aún más un campo ya per se complicado.
Sin embargo, se podría argumentar a favor el hecho demostrado de la naturaleza ondular y corpuscular de la luz y de la conducción eléctrica y química en las sinapsis. No hay que excluír la posibilidad que las estructuras que se manifiestan como separadas en tres dimensiones, puedan estar relacionadas en otra faltante dimensión, por lo cual las propiedades de estas estructuras se relacionarían en una dimensión a la que no accedemos. Lo que se vé en nuestro espacio tridimensional es solo una parte de la totalidad y su naturaleza y causa se resistirían a la explicación por el pensamiento racional, del mismo modo que otros fenómenos físicos 8.
El post-estructuralismo moderno afirma que la no existencia de perspectivas definitivas o últimas equivale a que ninguna perspectiva tiene ventaja sobre otra, proponiendo en forma dialéctica que la falta de ventajas de una perspectiva sobre otra es la mejor perspectiva. La contradicción como lo plantea Ken Wilber, es que ninguna perspectiva tiene privilegios excepto la mía, que afirma que ninguna perspectiva tiene privilegios, de un modo semejante a la afirmación que “no existen verdades absolutas, ni siquiera ésta”.
El punto de vista integral-aperspectival de autores como Jean Gebser es un concepto holonómico. Ken Wilber usa el término de aperspectival bajo la connotación de la reunión de todas las perspectivas a la vez, sin privilegiar a ninguna de ellas como perspectiva final; el significado de aperspectival es algo carente de perspectivas. La mente aperspectival es holística, porque puede incluír en forma dinámica contextos dentro de contextos, dentro de otros contextos y así sucesivamente.

Jean Gebser
Crédito de imagen:
http://integralpraxis.blogspot.com/2008/09
Estos cambios son referidos por Gebser como mutaciones de conciencia, caracterizados por su caracter radical y emergente. La conciencia, del mismo modo que otras estructuras se desarrolla de forma holoárquica, trascendiendo e incluyendo a sus predecesoras, en concordancia con el principio de “interpenetración multidimensional con no-equivalencia”.Dentro de las mutaciones de la conciencia se lleva a cabo una redisposición  de las posibilidades existentes a una nueva estructura, que ocurre independientemente de los hechos encadenados al marco espacio temporal. Tal mutación de conciencia con su redisposición de las posibilidades y logros previos permite un desarrollo más poderoso de la conciencia 9.
El punto de vista aperspectival es integrador. La naturaleza dialéctica de la visión-lógica, se puede interpretar como una fusión de opuestos interpenetrados mutuamente siendo una de las señales intrínsecas a la conciencia “aperspectival emergente”. Gebser dice de la conciencia como estructura aperspectival, “que permite la integración conciente de todas las estructuras previas, con lo cual la conciencia humana al tender hacia una mayor unidad, se puede ver a sí misma en una forma más transparente”.

Referencias

1. &  García-Gual, C: Los siete sabios (y tres más). Alianza Editorial, Madrid, 1989. Edición de 1995. pp 53

2. &  Capra F: El Tao de la Física. Editorial Sirio, Málaga, 1983. pp. 27-28

3. &  Alonso-Fernández, F: Compendio de Psiquiatría. Editorial Oteo. Madrid, 1978. pp. 187

4. &  Alonso-Fernández, F: Compendio de Psiquiatría. Editorial Oteo. Madrid, 1978. pp. 188

5. &  Tart C: Estados de conciencia y ciencia de los estados específicos. En: Walsh R, Vaughan F:Más allá del Ego: Textos de Psicología transpersonal. 5ª Ed. Edit Kairós, Barcelona, 1991. pp. 315

6. &  Alonso-Fernández, F: Compendio de Psiquiatría. Editorial Oteo. Madrid, 1978. pp. 188

7. &  Rattray-Taylor G: El cerebro y la mente. Una realidad  y un enigma. Editorial Planeta, Barcelona, 1979. pp. 283

8.- &  Rattray-Taylor G: El cerebro y la mente. Una realidad  y un enigma. Editorial Planeta, Barcelona, 1979. pp. 289-290

9.. &  Wilber K: Sexo, Ecología, Espiritualidad. El alma de la evolución. Volumen I Gaia Ediciones, Madrid 1996. pp. 216-217

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Alejandro Melo-Florián

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7. La teoría del caos o de la dinámica no linear


7. La teoría del caos o de la dinámica no linear

Enfoque en el funcionamiento neural


Cerebro, mente y conciencia en AMAZON

La teoría del caos o de la dinámica no linear.

Existe un vasto número de situaciones físicas, desde el clima que inveteredamente reta a los meteorólogos predictores del tiempo, hasta los latidos cardíacos y un enorme etc., donde la más leve incertidumbre en el conocimiento del estado del sistema en un momento dado conlleva una pérdida total de información sobre el estado del sistema después de un instante dado.
    Los presentes casi idénticos conducen a futuros diferentes, por lo cual tales sistemas son llamados “caóticos”.
 
La presencia de los sistemas caóticos es responsable de muchas de las complejidades de la vida como la conocemos, dándose una serie de situaciones en las que no importa cuan adecuadamente se conozcan las reglas que determinan como deben producirse los cambios porque no se puede comprobar con toda precisión el estado presente de las cosas, con lo cual la capacidad de predicción desaparece rápidamente.
Las raíces matemáticas de la teoría del Caosestán ancladas en el siglo XIX, ligadas a las observaciones de James C. Maxwell quien reflexionó sobre el problema de reconocer que muchas secuencias de sucesos naturales son extremadamente dependientes en sus condiciones particulares de partida y del matemático francés Henry Poincaré quien observó la conducta impredecible aún en sistemas simples. Poincaré consideraba que:
 cuando una causa muy pequeña que escapa a nuestra atención determina un efecto considerable que no podemos dejar de ver, decimos que el efecto se debe al azar. Si conociéramos las leyes de la naturaleza y la situación del universo en el momento inicial, podríamos predecir exactamente la situación de dicho universo en un instante posterior. Pero aún en el caso que las leyes de la naturaleza no escondan ningún secreto para nosotros, solo podremos conocer la situación inicial aproximadamente (…)” 1. 

Caos no lineal

La única condición de la variabilidad es que las partes interactuaran lo suficiente  entre sí para afectar las operaciones que cada una hace. Este tipo de interacción se presenta por ejemplo en las hojas volando arrastradas por el viento, en las gotas de agua que caen de un grifo, en el patrón de descarga de las neuronas, en el ritmo del latido cardíaco. Estos son sistemas llamados no lineales, cuyo comportamiento es el objeto de estudio del caos determinístico.
Jules Henri Poincare
Nancy 1854 – París 1912

Poincaré encontró que los grupos de ecuaciones lineales no solucionables reflejan a tales sistemas y que son representables geométricamente. Cuando tales sistemas son representados geométricamente las ecuaciones no lineales se transforman en una cifra finita de sistemas.

    El estudio de los fenómenos caóticos se ha llevado a cabo mediante una metodología radicalmente diferente de las aplicaciones tradicionales de la matemática al mundo físico. Se mencionó que fenómenos con inicios casi idénticos, al ser evaluados por un modelo de ecuación dado, empiezan a mostrar deviaciones del comportamiento predicho.
    Se había llegado a considerar que los fenómenos lineales, predecibles y simples detectables a partir de inducción eran los que predominaban en la naturaleza porque estamos inclinados a elegirlos para el estudio porque son los más fáciles de entender.
    Pero el sucesivo conocimiento sobre el comportamiento caótico ha mostrado que este es la regla antes que la excepción, a lo que el cosmólogo John Barrow plantea que debemos dar un giro, porque el mundo nos es inteligible solo en la medida de la gran cantidad de fenómenos simples y lineales en la naturaleza, que pueden ser analizados por partes, porque una totalidad no es más que la suma de sus partes.
    Otra es la historia de los sistemas caóticos, porque requieren un conocimiento del todo para poder entender sus partes, porque la totalidad equivale a más que la suma de sus partes 2.

Los procesos biológicos en general son aceptados como procesos al azar por su extrema complejidad, aún siendo enfocados desde el punto de vista del caos determinista.

La conducta de dinámica no lineal en las células eléctricas como las neuronas y el sistema de conducción cardíaco depende en buena parte de la danza molecular de la vida.
    En las membranas biológicas el modelo de la dinámica no lineal sugiere que mímimas fluctuaciones en energía puede causar sutiles cambios estructurales  que pueden hacer que las proteínas de compuerta oscilen entre el estado abierto – cerrado.
    Se postula que a nivel neurobiológico los reflejos de la médula espinal, los mecanismos retinianos, los circuitos del hipocampo implicados en la memoria, los movimientos de la pupila, la electrofisiología de los estados de sueño y despertar y los diferentes circuitos de neurotransmisión reflejan fenómenos cuyo comportamiento inducido por el azar se puede relacionar con dinámica no lineal 3.

Caos y red neural

La teoría del caos ha permitido el desarrollo de una red neural, llamada la red recurrente, en la que hay retroalimentación entree los elementos de entrada y los de salida; a diferencia de las redes estratificadas comentadas previamente (Cf. Aproximaciones a una teoría general del funcionamiento del cerebro) no hay un estado estable y una vez se produce un estímulo, la red lo recicla una y otra vez, pasando de un estado a otro 4.
Gerald Edelman
Nobel de Medicina 1972

Gerald Edelman concibe el córtex cerebral como un sistema no linear a partir del cual, aplicando la teoría de la selección natural a la epigénesis de los procesos psicológicos, propone un “darwinismo neural” .

´Según el darwinismo neural,  los diferentes componentes neurales compiten en el córtex cerebral: solamente sobreviven los grupos celulares de mayor relevancia ecológica en los módulos neocorticales 5.

La autorregulación del cerebro

Los progresivos avances de la neurobiología han puesto de relieve que el cerebro es más que un simple mecanismo de transmisión de las excitaciones de los órganos sensoriales a los órganos ejecutores, de hecho, es un órgano de transformación creadora si se permite decirlo, que imprimirá un carácter íntimamente subjetivo, un tinte individual a cada una de estas aferencias sensoriales.
    Bajo circunstancias normales, las reacciones de los sujetos al ambiente no son automáticas, incluso aquellas que desencadenan actos reflejos sino que siempre tienen la integración de los niveles más altos.
    Se perfila entonces un sistema cuya complejidad viene dada en su interacción constante consigo mismo, en constante retroalimentación, en el cual las acciones revierten sobre el mismo sujeto que las ejerce.
    Este tipo de mecanismo de retroalimentación, servorregulación o feed-back, es el denominado cibernético, y su objetivo es la generación de la propia acción, modulando la actividad de cada momento a los fines especificados 6

Referencias

  1. 6 &  Barrow JD: Teorías del Todo. Hacia una Explicación fundamental del Universo. Crítica, Barcelona 1994. pp. 55
  2. 6 &  Barrow JD: Teorías del Todo. Hacia una Explicación fundamental del Universo. Crítica, Barcelona 1994. pp. 145
  3. 6 &  Amato I: The head and heart of chaos theory. Helix – Amgen’s Magazin of Biotechnology1993; 2(3): 10-17
  4. 6 &  Kandel ER, Schwartz JH, Jessell TM:  Essentials of Neural Science and Behavior. Appleton & Lange. 1995. pp 360
  5. 6 &  Aitken KJ, Trevarthen C: Self-other organization in human psychological development.Development and Psychopathology 1997; 9: pp 658
  6. 6 &  Pinillos JL:  La mente humana. Salvat Eds, Navarra 1970. pp. 74 y ss

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Alejandro Melo-Florián

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Consecuencias sociales del cerebro y la mente


Consecuencias sociales del cerebro y la mente

Ires y venires de la medicina moderna

ALEJANDRO MELO FLORIÁN M.D.
Especialista en Medicina Interna
Bogotá D.C. – Colombia


Cerebro, mente y conciencia en AMAZON

Durante los tres últimos siglos la finalidad de los estudios biológicos y médicos fué la comprensión y asimilación memorística de la anatomía, la fisiología y la patología del cuerpo propiamente dicho, en un marco de visión cartesiana, donde la mente era un objeto abstruso, idea que Fantoni describe como “(de) obscura textura, obscuriores morbi, functiones obscurissimae” de modo que el concepto de humanidad con que la medicina realiza su trabajo es uno incompleto, amputado.

Concepción de enfermedad mental 
    La visión cartesiana de la humanidad en los últimas tres centurias fué la causa de que los estudios sobre la mente fueran en gran parte interés de la religión y la filosofía. Cuando la mente se volvió el objeto de estudio de la psicología y la psiquiatría, no llegó a tener vínculos con la medicina y la biología sino hasta hace muy poco tiempo, cuando los diferentes marcos conceptuales de estas disciplinas empezaron a tener más puentes.
Este marco preliminar sirve de alguna forma para explicar porque los estudios de la biología y la medicina se enfocaban en la comprensión de la fisiología y la patología del cuerpo dejando de lado en muchos casos las enseñanzas sobre la mente normal, y limitando el horizonte de las consecuencias de las enfermedades del cuerpo sobre la mente, si alguna vez recibieron consideración, así como la aceptación de que las perturbaciones psicológicas leves o intensas pudieran causar enfermedades al cuerpo, cosa que la sabiduría popular ya entreveía cuando decía que la pena, la preocupación o la ira excesivas producían úlceras, infartos cardíacos, y aumentaban la propensión a las infecciones. 
    Muchos médicos destacados en su práctica no solamente comprenden bien el conocimiento médico de su tiempo, sino que también comprenden al ser y su conflicto. Pero nos engañamos cuando creemos que tal actuación es la norma de la práctica médica en el mundo occidental.
    Una visión distorsionada del organismo humano, en que la mente es prácticamente pasada por alto, combinada con un crecimiento siempre en aumento de los conocimientos y la necesidad de especialización, conspira para aumentar la inadecuación de la medicina, en lugar de reducirla.
La medicina no necesita de los problemas adicionales que proceden de contemplar sus implicaciones económicas, que desafortunadamente son subrayadas con una frecuencia creciente, pero los está teniendo y lo que harán es que empeorarán la ya deteriorada relación médico-paciente.
Lynn Hoffman -citada por el terapeuta argentino José Bebchuk- refiere en su obra de “Bases teóricas de la terapia familiar” algunos puntos que si bien los refiere en función de un contexto familiar, son aplicables al campo de la medicina sobre la base de un objetivo común: la terapia.
Refiere Hoffman[1] que la terapia debe estar caracterizada por: 
 
·       Postura de observador.

·       Desarrollo de una relación de colaboración en vez de una relación jerárquica.

·       En cuanto a las metas, se subraya la información de una contexto para el cambio

·       Precaución ante el exceso de instrumentalidad, intrusividad e intervencionismo.

·       Conveniencia de transmitir una visión no peyorativa, no enjuiciadora, porque a la gente se le hace difícil cambiar cuando está sometida a la presión de connotaciones negativas. 

Lynn Hoffman
 Crédito de imagen:
    Ya sea que su ámbito de preocupaciones sea el campo de lo corporal o de lo mental, es necesaria una síntesis, de acuerdo a lo propuesto por Marilyn Fergusson, “ambos puntos de vista tienen que encontrarse y fundirse y su fusión se dará más profundamente que en los demás, en los médicos de práctica general” [2]. Siguiendo a Hoffman, en la terapia no hay un enfrentamiento con un problema, sino que existe una conversación sobre un problema, entorno que promueve la colaboración.
    Hay mucha diferencia entre un científico que «hunde botones» de máquinas de avanzada tecnología -y naturalmente útiles- y aquel que valiéndose de esta parafernalia instrumental no olvida que el paciente es un personaje de la vida real, inserto en el tejido social con un consciente y un subconsciente, con distintos niveles de cultura, holón individual en el alma colectiva de la comunidad al que cada médico debe interrogar, examinar y entender.
 José de Letamendi
Barcelona, 1828 – Madrid, 1897
Crédito de imagen:
El agudo José de Letamendi, tutor de Ramón y Cajal, decía que “quien sólo medicina sabe, ni siquiera medicina sabe”. Afortunadamente para la práctica médica moderna, aunque escasos, todavía existen médicos de conducta paradigmática en los aspectos de compasión y cuidado, en quienes se produce una fructífera alianza entre el humanista y el clínico, que beneficia al enfermo cuando de algún modo “la enfermedad se reconoce descubierta y sentenciada”.
Estas figuras señeras transmiten un mensaje con su “opus magnum” de que cada individualidad inmersa en el rol de un tejido social, tiene unas circunstancias y otras individualidades que le ayudan a interpretar su papel y de alguna forma, determinan que aparezca o no la enfermedad. El personaje en medicina debe seguir siendo el paciente [3].
En siglos pasados la medicina consistía principalmente en amputaciones, morfina y un primitivo vademécum que generalmente resultaba más deletéreo que eficaz. Por ejemplo, la epidemia de influenza de 1918 segó en varios meses veinte millones de vidas, una cantidad mayor a todos los que fallecieron por causa de la Primera Guerra Mundial.
    Los posteriores y espectaculares avances en el área de la microbiología clínica y de la antibioticoterapia permitieron vencer diferentes clases de enfermedades, como la temida lúes, de la que alguna vez se llegó a decir que “si no le temes a Dios, témele a la sífilis”. Por primera vez en muchos siglos, la esperanza de vida se logró aumentar.
    Pero la medicina del siglo XX no pudo hacer mucho para aumentar el promedio de vida de los seres humanos, que por primera vez en tres o cuatro milenios llegó hasta la octava década. La mayor comprensión de nuestro tiempo acerca de los trastornos mentales, parte de dos amplias bases, por una parte, de como funcionan el cerebro y el psiquismo humano que requiere de un prolongado y especializado estudio y de otra parte, de una alta sensibilidad y deseo de ayuda para con otros seres humanos.
    A las ciencias biológicas les tomó mucho tiempo aceptar estas relaciones y dejar la vieja precupación por el poder en cuanto quien es el experto y quien tiene la razón, e iniciar las investigaciones sobre estas afirmaciones de la sabiduría popular. El olvido de los aspectos relativos a la mente ha retrasado el impacto potencial que posiblemente un conocimiento profundo de la biología de la mente podría haber tenido en los asuntos humanos.
    Si bien esto no pretende que la neurobiología pueda “salvar el mundo”, si pretende que de alguna forma el conjunto de conocimientos sobre los seres humanos puede ayudarnos a encontrar mejores formas para la gestión de los asuntos humanos, cuando ya los seres humanos han entrado más de lleno en una fase pensante de su evolución, en que su mente y su cerebro pueden ser a la vez esclavos y dueños del cuerpo y de las sociedades que constituyen.
    En la medida de finalizar la década del cerebro, que dió su inicio en 1990 y con un mapa casi completo del genoma humano a la vista, -al llegar a una porción más ascendente en la espiral del conocimiento científico de la naturaleza humana representada en dos barreras consideradas tradicionalmente infranqueables, el sistema nervioso y el genoma-, ha hecho necesario el plantearse el cúmulo de diferentes significados del vasto crecimiento en el conocimiento sobre el sistema nervioso y el cerebro.
    
    Una de las consecuencias a nivel práctico de la integración de estos nuevos conocimientos con el marco ecléctico tradicional de la psiquiatría en los campos biológico, psicológico y sociológico, es la aparición de nuevos sistemas conceptuales unificados que inevitablemente producirán un cambio de la práctica psiquiátrica , psicológica y la introducción de nuevos status legales para los enfermos mentales.
En el marco de la enfermedad mental, la “antipsiquiatría” de autores como Laing, Cooper y Szaz, surgió como consecuencia al introducir en el campo psiquiátrico una tendencia opuesta a la cultura de la época, en el marco de una psiquiatría llena de comprensión y eficacia para con sus enfermos, -con magníficos resultados en la curación médica y la rehabilitación social-, cuyo talón de Aquiles venía dado por los enfermos psicóticos.
Estos pacientes -caracterizados por no mantener un contacto con la realidad- recibían una asistencia impropia de estos tiempos, en una situación de indignidad y hacinamiento, encarnando la figura de un Prometeo encadenado, siendo lo encadenado no pocas veces un doloroso símil.
El significado profundo de la antipsiquiatría es que el paciente es susceptible de convertirse en “cabeza de turco” del “establishment” social, que no permite que un ser humano piense o actúa más allá de los límites impuestos por las agencias de represión social [4]. La antipsiquiatría es positiva en la medida en que contesta a una psiquiatría deficiente, pero es negativa cuando niega la existencia de la enfermedad psíquica y pone el enfermo al servicio de una ideología sociopolítica [5].

 

    La próxima revolución médica se encargará de prolongar la actual esperanza de vida, por el potencial que tiene la ingeniería genética para conquistar el cáncer, bloquear el desarrollo de vasos sanguíneos en los tumores con diferentes anticuerpos monoclonales, crear nuevos órganos a partir de células originarias y tal vez reprogramar la codificación genética.
Se han descubierto las anormalidades genéticas -y la consiguiente producción de proteínas anormales- responsables de enfermedades neurodegenerativas como la corea de Huntington y la enfermedad de Alzheimer en las cuales los procesos moleculares alterados culminan en una devastadora muerte neuronal y trastornos funcionales, responsables de la enfermedad; igualmente se ha dicho que los genes pueden ser marcadores están asociados con trastornos como esquizofrenia o depresión bipolar.
    Sin embargo, la tendencia a considerar algunas complejidades de la conducta humana como la orientación sexual, pobre desempeño escolar, alcoholismo, adicción a drogas, conducta criminal, antisocial e impulsiva, la religiosidad, la tendencia al divorcio y hasta el comprar compulsivamente como exclusivamente de determinación genética, excluyendo tales fenómenos de la dialéctica entre el individuo y la estructura social, tiene importantes implicaciones, una de ellas el llamado “determinismo neurogenético”, concepto introducido por Steven P. R. Rose, del “Grupo de Investigación de Cerebro y Conducta” del Reino Unido [6]
    Uno de los planteamientos que propone el determinismo neurogenético es el de que los problemas sociales como la violencia y el alcoholismo limitarían la búsqueda de sus soluciones solamente al campo de la investigación molecular, en lugar de reformar la sociedad, desconociendo el rol del modelo epigenético que por ejemplo parece darse también en la sociopatía, de acuerdo a estudios en hijos de padres antisociales.
    Cuando estos “problemas” se circunscriben desde un punto de vista práctico al campo de lo genético, los entes gubernamentales pueden evitar asumir los duros problemas de la ingeniería social favoreciendo los programas de investigación molecular. No es que estos programas no sean útiles, sino que deberían existir en conjunto con las alternativas de mejora social.
    Es fácil considerar que conglomerados familiares de pocas oportunidades, con hacinamiento, numerosa descendencia tuvieran estas características por tendencias hereditarias de poca inteligencia y adaptación social: pero el desarrollo de marcos conceptuales que aceptan que muchas incapacidades pueden atribuirse a circunstancias sociales adversas -resultando por consiquiente en influencias deletéreas en el neurodesarrollo- es un punto de partida para una mejor asignación social de servicios como educación, trabajo, salud que mejore la vida de los niños de este segmento social.La contribución de la psiquitría, la psicología y la sociología es estudiar como romper estos ciclos de privación para que por los mecanismos adecuados -estatales, institucionales, etc- los padres se conviertan en más humanos y afectivos.

 

    Una de las situaciones que se plantearán con la manipulación del genoma es la de la elección de rasgos fenotípicos en los hijos: desde escoger su sexo, hasta manipular su coeficiente intelectual y su habilidad atlética. El dilema que surgirá de estas manipulaciones se hará necesario manejar con la noción moral propuesta en uno de los imperativos categóricos de Kant: “tratar a cada persona como individuo y no como un medio para conseguir un fin”. No instrumentalizar al otro. Siendo consecuentes con este precepto, se propone un rechazo de la clonación humana, puesto que supone el uso de seres humanos como fines para conseguir los fines de otros seres humanos: la clonación implicaría que los clones se valorarían solamente como copias de otros seres queridos o como conjuntos de partes del cuerpo y no como individuos en sí.

    Fuera del determinismo neurogenético, los dilemas de la clonación, la invención de nuevas categorías diagnósticas es un fenómeno que ha “medicalizado” la vida diaria. Véamos esto con más detalle: existe una condición denominada trastorno por déficit de atención, en el cual los niños exhiben lo que se considera una conducta de malcrianza en la casa, y son indisciplinados y tienen problemas de aprendizaje en la escuela. Adicionalmente se supone que los niños con este trastorno pueden llegar a tener conducta antisocial y criminal en la adultez. Sin desconocer el hecho que algunos niños pueden tener este trastorno, y que en el pasado su situación podría haberse adscrito a factores ambientales como pautas de crianza insuficientes, pobreza, falta de escolaridad, profesores no adecuados, ahora el nuevo marco conceptual busca el origen del trastorno en el genoma del propio afectado. La antipsiquiatría, en un modo semejante al que propone el determinismo neurogenético, trata de mostrar que los procesos sociales interactivos y complejos no pueden ser reducidos a las propiedades de neurotransmisores individuales o genomas alterados, aunque la tentación de hacerlo sea grande. 

Referencias


[1] &  Hoffman, Lynn: Bases Teóricas de la Terapia Familiar. En: Bebchuk J: La conversación terapéutica. Emociones y significados. Editorial Planeta. Buenos Aires, 1994 

[2] &  Fergusson M: La Conspiración de Acuario. 4ª Edición. Editorial Kairós, Barcelona, España. 1990.

[3] &  Gómez, A: La medicina del amor. Colombia Médica 1986; 17 (4): 212-213

[4] &  Brainsky S: Manual de Psicología y Psicopatología Dinámicas – Fundamentos de Psicoanálisis. Editorial Pluma, Bogotá, 1984.

[5] &  Alonso-Fernández, F: Compendio de Psiquiatría. Oteo. Madrid, 1978.

[6] &  Rose, SPR: Neurogenetic determinism and the new euphenics. British Medical Journal 1998; 17: 1707-1708

Ver también el vínculo http://knol.google.com/k/mente-autoconsciente-y-conciencia#

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Método Doman

http://estimulacionydesarrollo.blogspot.com/
Muy interesante para manejo de autismo, según método Doman.
Last edited Nov 6, 2011 3:18 PM

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13. Teoría holográfica y funcionamiento cerebral


13. Teoría holográfica y funcionamiento cerebral

Según nuevas concepciones de la física, una sola partícula puede reflejar todas las de la totalidad, con relación a la holografía en el cerebro, ha llamado la atención el fenómeno de la llamada memoria distribuida, donde cada fragmento del holograma dice algo acerca de las proporciones de la escena que representa, sin que ningún fragmento sea esencial.


La teoría holográfica
En el cielo de Indra existe una red de perlas dispuestas de tal manera que si se contempla una se ven todas las demás reflejadas en ella (…) todo objeto en este mundo no es solamente él, sino que encierra en sí a todos los demás objetos y está de hecho en los demás objetos (…)”
Tomado de un sutra hindú 
 
“(…) Cerré los ojos, los abrí. Entonces ví el aleph. (…) Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten. ¿Cómo transmitir a los otros el infinito aleph que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos en análogo trance prodigan los problemas (…) para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna (…) Por lo demás el problema central es irresoluble: la enumeración siquiera parcial de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró tanto como el hecho que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición ni transparencia. Lo que vieron mis ojos fué simultáneo, lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es (…) Cada cosa era infinitas cosas porque yo claramente  la veía desde todos los puntos del universo (…) ví interminables ojos escrutándose en mí como en un espejo, ví todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó (…)”
Jorge Luis Borges: El Aleph 
Denis Gabor descubrió el principio matemático de la holografía en 1947, basándose en el cálculo de Leibnitz, para la descripción de la fotografía tridimensional, aunque la demostración  de la imagen holográfica tuvo que esperar hasta la creación del láser 1.
gabor
Dennis Gabor
1900 – 1979
Crédito de imagen:

Video sobre holografía – Peter Rusell

Este video narrado en inglés y con subtítulos
comenta en torno a la holografía

¿Qué es la holografía?

La  holografía es un método de fotografía sin lente en donde el campo de onda de luz esparcido por la interferencia de un objeto se recoge en una placa. Cuando el registro fotográfico se expone a un haz de luz coherente -el láser- se regenera el patrón de onda original, resultando en una imagen tridimensional.
    Adicionalmente, la ausencia de lentes hace que la placa con la imagen aparezca como un patrón 2. Lyall Watson describe el principio de la holografía:

» Si se tira una piedra en un estanque producirá una serie de ondas regulares que avanzan en círculos concéntricos. Arrójense dos piedras idénticas en diferentes puntos del estanque y se tendrán dos series de ondas similares que avanzan hacia sí. Donde se encuentren, interferirán la una con la otra. Si la cresta de una choca con la cresta de la otra, trabajarán juntas y producirán una onda reforzada, con el doble de altura. Si la cresta de una coincide con el seno de la otra, se anularán mutuamente y producirán un remanso de agua tranquila. De hecho se dan todas las combinaciones posibles de ambas, y el resultado final es un arreglo complejo de rizos, conocido como pauta de interferencia. (…) Las ondas luminosas se comportan de la misma manera. El tipo más puro de luz de que disponemos es la producida por un láser, que envía un rayo en el que todas las ondas son de una frecuencia (…) Cuando se tocan dos rayos láser, producen un patrón de interferencia de rizos claros y oscuros que pueden recogerse en una placa fotográfica. Y si uno de los rayos, en vez de proceder directamente del láser se refleja de un objeto, como un rostro humano, el patrón resultante será muy complejo, pero todavía se podrá registrar. El registro será un holograma del rostro » 3.

Lyall Watson.
 El escritor y divulgador Lyall Watson
1939 – 2008
Crédito de imagen:
    Karl Lashley, el eminente neuropsicólogo de mediados del siglo XX, en su vida de investigador del sistema nervioso, tuvo particular influencia por el neuroanatomista Sheperd Ivory Franz, quien era escéptico en cuanto a la localización de las conductas en zonas determinadas del sistema nervioso, lo cual significa que no adscribía el locacionismo.
    Dentro de los hallazgos de Franz estaba el de que la destruccción en lóbulos frontales de mamíferos no eliminaba la conducta aprendida por ellos, a menos que la destrucción fuera masiva, lo cual le llevó a postular que los hábitos arraigados tienden a persistir en casi todos los casos, y que aún aquellos con extenso daño tisular podían reaprender.
    
    Analizando detallamente tales afirmaciones, en el fondo lo que se pretende es sustentar el hecho de que no podían atribuirse pautas determinadas de conducta a regiones corticales específicas.
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Holograma – Princesa Leia en Star Wars
Dirigida por Steven Spielberg,
producida por George Lucas
    Este modelo se desarrolló partiendo de que la ciencia del cerebro tiene que ver con la ciencia de la conciencia. Los modelos holográficos de la conciencia humana exigen que los neurofisiólogos tomen en cuenta los acontecimientos en el mismo orden de magnitud que en la mecánica cuántica.
    No hay nada inherente en ningún aspecto de las ciencias naturales que excluya la consideración de la fusión entre neurofisiología y fenomenología de la conciencia, de modo que al intentar develar el misterio de la interacción de la mente en interacción con la materia, ha sido necesario el enfoque en losacontecimientos cuánticos que ocurren a nivel neuronal y entre las neuronas y el cerebro 4

Modelo holográfico de la conciencia

El modelo holográfico de la conciencia explica que la conciencia no se almacena en ningún lugar especial del cerebro, sino más bien por todo el cerebro y que cada vez que la información se utiliza, se hace una selección recogiéndola de todas partes, del mismo modo que ocurre con el holograma existente fuera del cerebro 5.
    Los resultados de la investigación en diferentes centros han demostrado que las estructuras del cerebro analizan la información sensorial mediante un complejo análisis matemático de las frecuencias temporales y espaciales.
    De esta afirmación se deriva inmediatamente el hecho que tal vez la realidad sea diferente a la que se acepta tradicionalmente, y de aquí, ulteriormente se deriva que si la realidad no estuviera deformada por nuestra visión, conoceríamos un mundo organizado en el campo de frecuencias, sin espacio ni tiempo, compuesto solamente de acontecimientos, como lo postula el físico Karl Pribram.
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El físico Karl Pribram
Crédito de imagen:
     Otra derivación de este nuevo enfoque de la realidad es que cabe que las propias representaciones del cerebro, sus abstracciones, equivalieran a un estado del universo. Aunque el modelo holográfico ha evocado evidencias investigativas a favor, ha surgido la cuestión de quien mira el holograma, «del fantasma en la máquina», el «quien mira la televisión», a propósito de cuando Crick le preguntó a una mujer como se figuraba ella que veía el mundo, y le contestó que «probablemente habría en alguna parte dentro de su cabeza algo semejante a un televisor«, cuando él le preguntó «¿quién miraba el televisor ?» se puso de relieve el problema.
    El “quien mira” el holograma plantea una cuestión dualista previamente descrita por Descartes,  cuando afirmaba la “conciencia de sus pensamientos mientras tenía la atención de su entorno”. “Yo soy consciente de las cosas a mi alrededor, pero ¿quien está atento de las cosas en mí, para registrar mis pensamientos, quien manipula mis representaciones mentales cuando pienso en ellas?.
    El filósofo Dennett, citado por el filósofo Nigel Thomas, llama esta cuestión el “problema de Hume”, que plantea un yo interno, un homúnculo, el cual no se puede equiparar con las representaciones externas, porque tales representaciones y sus vicisitudes son una parte de la totalidad de la persona6.
    
    El fenomenismo (glosario fenomenismo ) plantea que la realidad externa es una construcción de la mente justificada, no conocida como tal, sino inferida a partir de los objetos directos del conocimiento, que serían las impresiones sensoriales o apariencias. Tales “apariencias” surgen de la constante actividad del entendimiento al actuar sobre los datos sensoriales. El mundo del fenomenista es uno en que lo que se conoce es el modo en que se aparecen las cosas, pero no como son las cosas en sí mismas 7. Obsérvese por ejemplo como en ciertos idiomas existen analogías entre cosa y pensamiento, en las palabras inglesas thing-cosa, think-pensar, o las alemanas dinge-cosa, denke (n)-pensar.
    Como seres hologramáticos cada parte de nuestro cuerpo es un puente con ambos órdenes: la identidad individual en contacto con el orden secundario, y la holonomía, aquella parte del todo. Estas estructuras de cada uno de nosotros reflejan literalmente todas las estructuras del Universo, como la alegoría budista de la red de Indra, que habla de una trama interminable de hilos que recorren el Universo: los horizontales atraviesan el espacio; los verticales el tiempo.
    Cada intersección de los hilos es un individuo, y cada individuo es como una perla, que a su vez, refleja la imagen de todas las demás y del mismo modo, todos los reflejos del Universo.
    Según el pensador Rudolph Hofstadter, esto produce un símil con las partículas renormalizadas, por lo que a cada electrón atribuye de modo virtual fotones, positrones, neutrinos, muones; en cada fotón hay de modo virtual electrones, piones, protones, neutrones, y así sucesivamente.
Surge entonces el símil de una persona reflejada en el pensamiento de muchas otras, quienes a su vez son reflejadas, también así sucesivamente. La imagen de estas situaciones podría ser representada mediante las llamadas “Redes de Transición Aumentada – RTA”, en  la que cada red contendría apelaciones a muchas otras, generando un enjambre virtual de redes RTA alrededor de cada RTA con lo cual el proceso alcanzaría una magnitud enorme 8. En forma análoga, Teilhard de Chardin refiere:

“Las cosas tienen su dentro. Estoy convencido de que los dos puntos de vista deben ser llevados a unirse, y de que pronto lo harán en un tipo de fenomenología o física generalizada en la que tanto el aspecto interno de las cosas como el aspecto externo del mundo será tomado en cuenta. De otra manera, en mi opinión, es imposible cubrir la totalidad de los fenómenos cósmicos en una explicación coherente” 

El poeta alemán Rudolf Peyer en un fragmento del poema “Vuelo tormentoso” de donde se cita el siguiente fragmento, evoca igualmente el concepto holográfico. Dejando a Peyer:
«Hängend nun / am senkblei Gottes / unter der dach der welt / mit dem Himmel / nach unten.

Colgando ahora / en la plomada de Dios / bajo el techo del mundo/ con el cielo / hacia abajo.»9 

El paradigma holográfico

De acuerdo con la concepción holográfica del físico Karl Pribram, todos los sectores del cerebro pueden participar en cualquier representación, aunque admite que ciertas regiones cumplen un papel más destacado en ciertas funciones. Así como es posible la superposición de muchos hologramas, también pueden apilarse en el cerebro una cantidad infinita de imágenes.
    Si bien el modelo holográfico ha generado escepticismo, algunos neurocientíficos siguen simpatizando con el objetivo de Pribram de demostrar que el sistema nervioso no se limita a ser un conjunto de modalidades de procesamiento de información, y que existe la probabilidad que ciertas formas importantes de conocimiento estén ampliamente difundidas a lo largo y ancho del cerebro. El psicólogo experto en inteligencia Howard Gardner cita a Eric Hart a propósito de proponer un holografía limitada con el fin de evitar los baches argumentales de una explicación holográfica general sobre lo cual refiere:

“Lo que más intriga a los especialistas del cerebro con relación a la holografía es su propiedad de memoria distribuida, donde cada fragmento del holograma dice algo acerca de las proporciones de la escena que representa, sin que ningún fragmento sea esencial” 10. 

Toda individualidad es individualidad en comunión. Varela -citado por Wilber- refiere con la noción del “emparejamiento estructural” que la individualidad de un sistema biológico es relativamente autónoma, pero la forma de la autonomía evoluciona emparajada estructuralmente con el entorno; para Varela esto equivale a decir que la individualidad actual es el resultado de comuniones evolutivas.
    El sistema nervioso como parte de un organismo opera con determinación estructural, de modo que la estructura del medio no puede especificar los cambios, sino solamente desencadenarlos. Aunque nosotros como observadores podemos tener acceso incidentalmente tanto al sistema nervioso como la medio en que se desenvuelve, de alguna forma describimos  la conducta del organismo como si surgiera del funcionamiento del sistema nervioso con representaciones del medio o como expresión de alguna intencionalidad por la consecución de alguna meta, con lo cual esta descripción, siguiendo a Varela & Maturana, no refleja el operar del sistema nervioso mismo sino que solamente tienen utilidad comunicativa para nosotros como observadores 11
    Bajo la óptica wilberiana de los holones como totalidades/partes, los niveles organizativos según Hosfstadter, “implican ontológicamente nuevas entidades, más allá de los elementos de los que procede su proceso de auto-organización 12.
Existen muchas implicaciones del paradigma holográfico: ciertos estados de conciencia son más facilitadores que otros para obtener resonancia con el orden primario. Los estados armoniosos y coherentes de conciencia como sentir amor, empatía, unidad, meditación profunda, oración, creatividad, están por ejemplo, mas cercanos a los estados holonómicos.
    En las relaciones humanas los estados holonómicos pueden ocurrir cuando una fuerte vivencia de amor y empatía “permeabiliza” los límites del ego que le permitan entrar en resonancia con el “otro”, siendo este “otro” un “tú” diferente al “yo” que se encuentra con este “yo” en el ámbito del “entre”, del mismo modo que propone el filósofo Martin Buber.
    Dados estos planteamientos, la teoría holográfica del cerebro sustenta el acceso a un estado de conciencia que accede al orden primario en el cual es posible instaurar una relación auténtica con los demás al superar la propia soledad y discurrir en la categoría de “individuo” en una comunidad de “individuos” a través de una comunicación dialógica. Este diálogo dialéctico “yo-tú” funda la reciprocidad de los sujetos que hablan en términos de la misma lógica de identidad que les permite una relación armónica, pacífica, sin contradicciones, paradojas, azares ni ambigüedades.
    
    Simultáneamente, la permeabilización al orden primario y el advenimiento de estados armoniosos, permite preservar este diálogo entre individuos, permite comprender la concepción metafísica del personalismo, de la inclinación por los sujetos inherente a la relación subjetiva -valga la redundancia-, que es característica a la psicología, la sociología y otras ciencias humanas 13.
Referencias
  1. LASER: sigla inglesa de Light Amplification by Stimulated Emission Radiation: Amplificación de la luz por emisión estimulada de radiaciones.
  2. The Brain-Mind Bulletin: La nueva perspectiva de la realidad. Capítulo 1. En: &   Wilber K, Bohm D, Pribram K, Keen S, Fergusson M, Capra F, Weber R y otros: El Paradigma Holográfico. Una exploración en las fronteras de la Ciencia. 3ª Ed. Edit. Kairós, Barcelona. 1992. pp. 13-25
  3. Citado en: &  Fergusson M: La Realidad cambiante de Karl Pribram. Capítulo 2. En: Wilber K, Bohm D, Pribram K, Keen S, Fergusson M, Capra F, Weber R y otros: El Paradigma Holográfico. Una exploración en las fronteras de la Ciencia. 3ª Ed. Edit. Kairós, Barcelona. 1992. pp. 27-41
  4. &  Wilber K, Bohm D, Pribram K, Keen S, Fergusson M, Capra F, Weber R y otros: El Paradigma Holográfico. Una exploración en las fronteras de la Ciencia. 3ª Ed. Edit. Kairós, Barcelona. 1992. pp. 161
  5. &  Bohm D: El Universo Plegado-Desplegado. Entrevista por Renée Weber. Capítulo 5. En: Wilber K, Bohm D, Pribram K, Keen S, Fergusson M, Capra F, Weber R y otros: El Paradigma Holográfico. Una exploración en las fronteras de la Ciencia. 3ª ed. Edit. Kairós, Barcelona. 1992. pp. 65-142
  6. &  Thomas NJT: Coding Dualism: Conscious Thought Without Cartesianism. Home Page: Imagination, Mental Imagery, Consciousness, Cognition: Science, Philosophy & History.
  7. &  Wartofsky MW: Introducción a la filosofía de la ciencia. 2ª Edición. Editorial Alianza Universidad. Madrid, 1983. pp. 146
  8. &  Hofstadter DR: Gödel, Escher, Bach. Un eterno y grácil bucle. Tusquets Editores, Barcelona, 1998. pp 288
  9. &  Peyer, R: Gewitterflug (Vuelo tormentoso). Versión española de Antonio Zubiaurre. En: Eco – Revista de la Cultura de Occidente 1962; tomo IV 4: pp. 340
  10. &  Gardner, H: La nueva ciencia de la mente. Historia de la Revolución Cognitiva.Reimpresión Paidós, Barcelona, 1996. pp 308
  11. &  Maturana H, Varela F, Behncke R: El árbol del conocimiento. 13 Edición. Editorial Universitaria S.A. Santiago de Chile, 1996. pp 87
  12. &  Wilber K: Sexo, Ecología, Espiritualidad. El alma de la evolución. Volumen I Gaia Ediciones, Madrid 1996. pp. 63, 90
  13. &  Garzón-Mendoza, R: Ensayos Críticos de Filosofía Histórica-Política y del Derecho. Imp. Dptal Valle. Cali, Colombia, 1985. pp. 681-683

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