Categoría: Educación

Lavado de manos.


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Plasticidad cerebral en la infancia


http://www.enlaces.cl/wp-content/uploads/ppt-Amanda-Cespedes.pdf

http://www.cpeip.cl/wp-content/uploads/2016/11/EL-APORTE-DE-LAS-NEUROCIENCIAS-A-LA-EFECTIVIDAD-DOCENTE.pdf

  • Permite aprendizaje por prácticamente toda la vida, pero tiene su edad de oro en la infancia.

Medicina hipocrática: RIP


Este artículo del profesor Fernando Sánchez Torres, muestra una perspectiva -diríase orwelliana- en lo que tristemente se ha convertido la que otrora fuera la digna profesión médica. Y digo RIP, recordando a Jacques Atali, quien en su momento en su obra El orden caníbal, planteaba que el futuro de aquella época (hoy) no iba a contar con médicos.
Ya está pasando.  Y otro montón de detonantes, que ya se ven como los administrativos, burocráticos, gerenciales, la presión legal, el no poder curar ya que ni siquiera hay tiempo para consolar, harán que los rescoldos de medicina clásica, se vayan sumiendo poco a poco en la sombra del pasado.
Instancias legales son las que definen ahora que tipo de enfermedades existen o no pueden existir y que tipo de situaciones “tienen” que salir de determinada forma.  La obstetricia, la cirugía plástica, se han vuelto especialidades de alto riesgo jurídico. Entidades regulatorias ahora son las que dictan para que sí y para que no se puede usar un medicamento. Entidades administrativas con una infinita malla burocrática en horario de oficina define cuando se autoriza un procedimiento, un medicamento, mientras el doliente solo espera lo que la naturaleza generalmente suele deparar en un caso de gravedad. E instancias aseguradoras con la prerrogativa de la “eminencia gris”.
Vivimos inmersos en una enorme paradoja, de contar con la mayor cantidad de información y la menor cantidad de sabiduría. De poder hacer diagnósticos tan difíciles, y de contar paralelamente con la complejidad administrativa que busca eficiencia gerencial sin tener en cuenta al enfermo como protagonista.
30 de marzo 2017 , 12:00 a.m.
Siempre he sostenido que el médico debe ser alguien de primera clase para cumplir una misión también de primera clase, por lo noble y lo compleja. Siendo así, además de poseer verdadera vocación y virtudes especiales (como la compasión y la disposición de servir al otro), requiere estar revestido de una sólida preparación profesional, sin la cual difícilmente llegará a constituirse en un médico de primera clase.

La anterior introducción la motiva la preocupación que me asiste al contemplar la desfavorable situación que en el país vienen atravesando mis colegas en ejercicio, sobre todo los de las últimas generaciones. Ejercer hoy la medicina en Colombia sin dar traspiés y padecer es una hazaña, reconociendo que siempre ha sido difícil hacerlo, más aún si la aspiración es sobresalir.

Las dificultades comenzaron cuando la profesión dejó de ser liberal y la salud pasó a depender de las políticas estatales. El médico hubo de enrolarse en calidad de funcionario y subsistir con un salario. La nueva modalidad de ejercicio tenía y tiene a su haber el tratarse de un servicio social a favor del bien más preciado de toda persona: la salud. Tal circunstancia ha sido aprovechada por los empleadores para explotar al médico mediante contratos leoninos, sin estabilidad laboral, sin derecho a la seguridad social y con remuneraciones arbitrarias, alejadas de toda consideración. Muchos actos médicos tienen estipendios inferiores a los que recibe una manicurista por arreglar las uñas.

Al tiempo que el médico ha venido perdiendo estatus frente a la sociedad, su responsabilidad ante las instancias judiciales se ha incrementado.

A lo mencionado se agrega la competencia profesional, originada en la producción desbordada de médicos, producto de la alegre creación de escuelas de medicina y que ha traído consigo no solo un problema cuantitativo, sino también –que es lo más grave– uno cualitativo. En los sectores académico y gremial de la profesión hay preocupación por la falta de preparación de buena parte de los nuevos médicos que semestralmente son lanzados al mercado, pues no son garantía para la sociedad a la que van a servir. Los deslices y embarradas de esos galenos de pacotilla le han venido haciendo también mucho daño a la profesión, pues los pacientes ven ahora a todos los médicos con ojos de desconfianza y los califican de profesionales de tercera.

Al tiempo que el médico ha venido perdiendo estatus frente a la sociedad, su responsabilidad ante las instancias judiciales se ha incrementado. El ejercicio de la medicina se ha convertido en una actividad de alto riesgo, judicializada, como que los pacientes –asesorados por abogados– demandan a diario a sus médicos por supuestos o evidentes malos resultados. Además, las sentencias de las altas cortes y los fallos de los jueces suelen meter en cintura la autonomía médica al ordenarles cómo actuar frente al enfermo.

Como si fuera de poca monta el efecto adverso que acarrea la explosión de médicos, ahora se suma otro ingrediente, de progresiva ocurrencia: el ingreso al país de curadores cubanos y venezolanos que, con la anuencia y quizás con la complacencia de las autoridades respectivas, vienen en busca de mejores oportunidades, y las encuentran.

Frente a este panorama pesaroso, considero que tengo razón cuando en las ocasiones que se me brindan para recibir a quienes ingresan al programa de medicina en la Universidad Nacional les hablo sobre el porvenir que les espera. Para ello tomo prestada la recomendación del médico suizo Jacob Laurenz Sonderegger, citada por Kurt Pollak en su libro La medicina: “No aconsejes a nadie que se haga médico. Si, no obstante, él (o ella) quiere serlo, hazle insistentes e incisivas advertencias, pero cuando él (o ella) se empeñe a pesar de todo, dale tu bendición, pues por poco que valga la necesitará”.

FERNANDO SÁNCHEZ TORRES

Bebidas de soda y salud en niños


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Crédito de imagen: efraimstochter, en https://pixabay.com/es/tribuna-juguetes-hombres-ni%C3%B1o-330930/

J Pediatr. 2013 Nov;163(5):1323-8. doi: 10.1016/j.jpeds.2013.06.023. Epub 2013 Aug 19.

Soft drinks consumption is associated with behavior problems in 5-year-olds.

Suglia SF1, Solnick S, Hemenway D.

Abstract

OBJECTIVE:To examine soda consumption and aggressive behaviors, attention problems, and withdrawal behavior among 5-year-old children.STUDY DESIGN:
The Fragile Families and Child Wellbeing Study is a prospective birth cohort study that follows a sample of mother-child pairs from 20 large US cities. Mothers reported children’s behaviors using the Child Behavior Checklist at age 5 years and were asked to report how many servings of soda the child drinks on a typical day.

RESULTS:
In the sample of 2929 children, 52% were boys, 51% were African-American, 43% consumed at least one serving of soda per day, and 4% consumed 4 or more servings per day. In analyses adjusted for sociodemographic factors, consuming one (beta, 0.7; 95% CI, 0.1-1.4), 2 (beta, 1.8; 95% CI, 0.8-2.7), 3 (beta, 2.0; 95% CI, 0.6-3.4), or 4 or more (beta, 4.7; 95% CI, 3.2-6.2) servings was associated with a higher aggressive behavior score compared with consuming no soda. Furthermore, those who consumed 4 or more (beta, 1.7; 95% CI, 1.0-2.4) soda servings had higher scores on the attention problems subscale. Higher withdrawn behavior scores were noted among those consuming 2 (beta, 1.0; 95% CI, 0.3-1.8) or 4 or more (beta, 2.0; 95% CI, 0.8-3.1) soda servings compared with those who consumed no soda.

CONCLUSION:
We note an association between soda consumption and negative behavior among very young children; future studies should explore potential mechanisms that could explain this association.
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Aporte de la neurociencia a la educación


Original publicado en https://cerebromenteconciencia.wordpress.com/2015/08/17/aporte-de-la-neurociencia-a-la-educacion/

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Introducción

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El estudio de los diferentes factores conocidos a propósito del complejo funcionamiento del sistema nervioso apuntan a que es importante acostumbrar e influír en el cerebro lo más tempranamente posible, la emoción es un componente capital, como una especie de “salsa” que hace que un plato delicioso sea aún más apetecible, y los profesores y quienes imparten conocimiento deben saber implementar este componente de emoción.

Todo este complejo de facilitar que el aprendiz conozca y asimile lo que ha producido la cultura, facilita su concepción del mundo como un ente orgánico, donde lo aprendido ayuda no solamente para su propio bienestar, sino que puede ayudar para el beneficio de otros, que es en últimas, lo que se propende al vivir en sociedad.

Cuando se estudian las funciones mentales superiores, es de importancia el tener en cuenta que la vanguardia de los conocimientos en neurociencias afirma que la lógica, el razonamiento, las clásicas funciones de la mente en la concepción filosófica, están íntimamente unidos con la emoción. El aumento del conocimiento sobre como funciona el cerebro, nos ha llevado a reconocer los substratos anatómicos que borran la dicotomía clásica entre la mente y el cuerpo.

La emoción, ese aleteo de mariposas en el estómago

Los humanos tenemos una carga genética que nos condiciona para sentirnos miedosos u hostiles, para ponernos a la defensiva o buscar la pareja. La teoría de la emoción de James-Lange (propuesta por el filósofo americano William James y el psicólogo danés Karl Lange) -con posteriores modificaciones por Schachter y Damasio-, tuvo una vigencia casi secular, se manifestaba en la célebre pregunta de ¿Huyes porque tienes miedo o tienes miedo porque huyes?; propusieron que “la experiencia consciente que llamamos emoción ocurre después que la corteza recibe señales sobre cambios en el estado fisiológico”.

Las complejas interacciones entre el hipotálamo, la amígdala, el tallo cerebral, el sistema autónomo y el sistema endocrino, con la amígdala, la corteza prefrontal y límbica produce el carácter de emoción en las experiencias y se manifiesta en las acciones o conductas, mediadas en parte autónomamente y en parte voluntariamente, a través de la expresión facial, la vocalización, la actitud corporal y la actividad voluntaria.

Impacto de la emoción

Los mecanismos del cerebro responsables de garantizar supervivencia y la conciencia del cuerpo también gestionan la supervivencia social. Para los antiguos homínidos la supervivencia en la sabanas y planicies dependía de un cerebro que estuviera conectado al medio ambiente para transmitir lo percibido a través de patrones de reacciones mentales y corporales. Pues con este mismo mismo cerebro, con su corteza cerebral en condiciones de aprender y moldear una infinidad de patrones, ayuda a dar sentido y sobrevivir en el complejo mundo social de nuestro tiempo, donde los procesos neurales tuvieron un fuerte componente emotivo para poder tomar decisiones de vida o muerte, en cuestión de segundos, sin que necesariamente pasaran por todo el complejo de análisis de información en la corteza prefrontal. La rápida decisión hacia la diferencia prácticamente entre vivir y ser presa de predadores mucho más fuertes, en la planicie africana de hace varios millones de años. Somos los descendientes de los homínidos que tomaban decisiones emotivamente instintivas, y con eso debemos convivir.

De tal forma  Para hacer que algo tenga relevancia para el aprendiz, esto debiera inspirar una reacción emocional en la persona, desencadenando estas partes del cerebro que indican que algo es importante.

Impacto de la neurociencia

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No solamente se procesa información en la corteza prefrontal, con base en información recientemente aprendida y con base en información en base de datos a lo largo y ancho de la corteza, con el funcionamiento de los diferentes centros de acceso de la memoria. Somos seres de carne y hueso, inmersos en circunstancias particulares, que modifican el estado emotivo que está vinculado al componente autonómico y endocrino, donde este componente emocional influye ¡ y de qué forma !! en lo que se procesa y maneja en la corteza prefrontal.  El impacto de la neurociencia en la educación es hacer conciencia de este escenario total. Y este conocimiento ayuda en la forma para ayudar a un estudiante a aprender y finalmente, aprender a aprender.

Cuando un tema llama la atención de un estudiante, se vuelve importante porque la parte del cerebro que está utilizando es la misma relacionada con lo que lo mantiene consciente y vivo, teniendo de paso, relación con el proceso de producción de ideas novedosas y creativas.

La ciencia neural cognoscitiva ofrece su propia respuesta en la que el cerebro y el comportamiento humano son de una plasticidad increíble: por ejemplo, las personas dedicadas a la obtención y el procesamiento del conocimiento, por ejemplo, los científicos, son susceptibles a pesar de su objetividad, de abandonar temporalmente su agenda de trabajo del método científico; no obstante el hecho que los ideales del método científico se hayan manifestado a lo largo de la historia como tremendamente eficaces en la determinación de cómo funciona el mundo, es imprescindible recurrir a una mezcla de corazonada, intuición, brillante creatividad e incansable persistencia. Dicho en otros términos, la naturaleza humana abarca una adecuada mezcla entre las tendencias emocionales y el dialéctico raciocinio de la investigación.

Necesitan los profesores conocer neurociencia?

Según Purpose Associates (1998-2001), la aplicación de la teoría del aprendizaje compatible con el cerebro impacta a la educación en tres aspectos fundamentales:

  1. Currículo: los profesores deben diseñar el aprendizaje centrado en los intereses del alumno y hacer un aprendizaje contextual.
  2. Enseñanza: los educadores deben permitirles a los alumnos que aprendan en grupos y usen el aprendizaje periférico. Los profesores que estructuran el aprendizaje alrededor de problemas reales, estimulan también a los estudiantes a aprender en entornos fuera de la sala de clase y fuera de la escuela.
  3. Evaluación: ya que los alumnos están aprendiendo, su evaluación debería permitirles entender sus propios estilos de aprendizaje y sus preferencias. De esa manera, los alumnos supervisan y mejoran sus procesos de aprendizaje.

Tomado de profesor Raúl Salas-Silva, en este artículo se muestra con bastante detalle la importancia y la utilidad que el cuerpo docente conozca el modus operandi de la mente en sus alumnos con miras a mejor asimilación.

Para conocer el mundo y a nosotros mismos.

En su obra sobre “Las estructuras de la mente y las inteligencias múltiples”, Howard Gardner define la inteligencia como “la capacidad de resolver problemas o crear productos que sean valiosos en uno o más ambientes culturales”; sin embargo, tal definición no dice nada acerca de los orígenes de tales capacidades o de los instrumentos adecuados para medirla. La propuesta de las llamadas “inteligencias múltiples” que Gardner propone, se sustenta en evidencia evolucionista, neurológica y transcultural.

La integración intelectual es el proceso más importante de nuestra evolución, es la que ha permitido que el conocimiento se haya vuelto patrimonio cultural de la especie. Esto fué posible gracias al desarrollo del lenguaje, con lo cual se logró la adaptación y la definición de los conceptos. La inteligencia, como experiencia intelectual es un potencial que se trata de hacer pasar desde un estado virtual a uno operacional, para lo cual ayuda la educación que se recibe y el conjunto de las experiencias que se viven. A lo largo de toda nuestra vida la integración intelectual nos ofrece la ventaja de poder acrecentar e ir ajustando las condiciones de eficacia y armonía, al permitir una mayor reflexión sobre sí mismo en función de una evolución.

Es un entorno donde surge cada vez más y más información, la intuición es una poderosa herramienta que se emplea para tomar decisiones cuando las variables para la toma de una decisión no son suficientes y el entorno es de incertidumbre.

Referencias
Original publicado en https://cerebromenteconciencia.wordpress.com/2015/08/17/aporte-de-la-neurociencia-a-la-educacion/

  1. http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/resenas/ensayos/resena.asp?id=499
  2. http://biotmr.com/2014/04/15/la-neurociencia-demuestra-que-el-elemento-esencial-en-el-aprendizaje-es-la-emocion/
  3. http://club.ediba.com/esp/creatividad-emociones-y-aprendizaje/#more-3006
  4. SALAS SILVA, Raúl. Does education really need Neuroscience?. Estud. pedagóg.,  Valdivia ,  n. 29, p. 155-171,   2003 .  
  5. Libro del autor: Cerebro, mente y conciencia – Un enfoque multidisciplinario

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E-pacientes, cada vez más frecuentes


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En una encuesta realizada para Astellas Innovation DebateTM, casi una quinta parte (18%) de las 200[1] personas encuestadas dijeron que les agradaría tener una consulta con su médico general a través de una cámara web por su teléfono o computadora en cualquier circunstancia. Lo que fue tal vez sorprendente es que la disposición a tener una «consulta virtual» es máxima en personas mayores, señala la encuesta: apenas a 7% de los menores de 25 años les gustaría tener una conversación con su médico general a través de una cámara web, en comparación con 22% de los mayores de 55 años.

Otro 41% dijeron que les gustaría ver a su médico general a través de la cámara web en algunas circunstancias.

De éstos, 72% afirmaron que les agradaría tener una consulta a través de la cámara web para qué se les repitiera una receta y 71% estarían satisfechos de recibir los resultados de una prueba de esta manera.

Dos terceras partes (65%) de las personas estarían contentas de consultar en torno a una enfermedad menor a través de la cámara web y seis de 10 (60%) consultarían de esta manera a cerca de un trastorno persistente. Sin embargo, alrededor de 42% dijeron que sólo considerarían una consulta en línea si esto significara que se les garantizaba una consulta al siguiente día.

Al tratarse de enfermedades que causan algún grado de vergüenza, parece que la consulta personalizada se vuelve más importante y tan sólo 18% de las personas desearían discutir a través de la cámara web un problema como la infestación de la cabeza por piojos o un exantema.

Entre los motivos referidos por un tercio de las personas (33%) a las que no les gustaría tener una consulta con el médico general a través de la cámara web fueron: a) querían comentar su trastorno en forma adecuada en persona (70%); b) necesitaban una exploración física (55%) o c) les preocupaba que no se pudiese identificar una enfermedad importante si se comunicaban con su médico general por vía electrónica (38%). Sólo 14% dijeron que se debía a que no tenían acceso a una cámara web o a la Internet.

Al comentar sobre los hallazgos de la encuesta, el médico y operador de la emisión, Dr. Kevin Fong, dijo:

«La revolución digital ha modificado la forma en que pensamos en torno a casi todas las maneras de interacción humana, incluida nuestra relación con nuestros médicos. Parece que las personas están dispuestas a aceptar nuevas formas de tener acceso a servicios de salud que lo que la profesión médica a veces presupone».

«Lo que es interesante sobre la investigación de Astellas Innovation Debate es que tendemos a pensar en las personas jóvenes como las más versadas en cuestiones digitales, pero son los mayores de 55 años los que están más dispuestos a interactuar con sus médicos a través de la cámara web».

En la actualidad, sólo 3% de los médicos generales ofrecen a sus pacientes consultas a través de la cámara web, aunque 36% tienen pensado comenzar a hacerlo en los próximos tres años a medida que el NHS se prepare para operar por medios electrónicos. Sin embargo, 62% de los médicos generales dijeron que, que era improbable que pudiesen ofrecer consultas a los pacientes en línea hacia el 2018.

Solo que se necesita una alta habilidad y experiencia clínica del médico, que al ser tener la integración del saber y la experiencia médica, con lo mejor de la evidencia disponible en la literatura científica, podrá brindar los mejores medios para su paciente.

Fuente: Medical News Today

http://www.medicalnewstoday.com/releases/288571.php

Tomado con modificaciones de http://www.medcenter.com/contentnews.aspx?pageid=128787&resource_center=364&langtype=15370&esp_id=233&id=225561

Referencia adicional:

Pablo Young, Bárbara C. Finn , Julio E. Bruetman , John D. C. Emery , Alfredo Buzzi. William Osler: el hombre y sus descripciones. Rev Med Chile 2012; 140: 1218-1227