El acto médico y la interferencia de las empresas de salud


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Me he encontrado este artículo del profesor ortopedista Pablo Arango Restrepo PhD, el cual está tomado de la carta médica de la ACMI. Lo he trasladado en su totalidad a este espacio, porque es un tema que atañe a todos los que tienen que ver con este noble profesión. Y con mayor frecuencia (afortunadamente) hay mayor cantidad de colegas que discontinuan sus vínculos con estas figuras de medicina gerenciada, cuyo énfasis en la contención de gasto es rayano muchas veces en fronteras peligrosas para la salud de los usuarios. Por favorecer el escenario económico de la gestión, va en detrimento del cuidado del enfermo. Y así va el artículo:

“El acto médico es toda acción o disposición que realiza el médico en el ejercicio de su profesión. Han de entenderse por tales, en principio, los actos de diagnóstico, terapéuticos y pronósticos que realiza referidos a una persona. En el acto médico está presente la ciencia, la técnica, la experiencia y especialmente los valores humanos como la honestidad y el afán de hacer el bien.
El acto médico se caracteriza por tener como fin recuperar, preservar, conservar la salud de la persona, y el límite del mismo se encuentra en el respeto de la dignidad del hombre, la ética médica, la lex artis, y la legislación vigente. Dice el médico Jorge Merchán Price: El médico lo es del enfermo y no lo es de la sociedad. No es posible, además, concebirlo de otra manera. Siempre y en toda circunstancia, el acto médico se centra en la persona enferma y son sus intereses (de acuerdo con su afección específica) y no los intereses de la sociedad ni del sistema, ni de la humanidad impersonal. (Merchan Price, Jorge. Ética Médica. Abusos y atropellos. Ediciones de la U, Bogotá, 2012, p. 88). La razón de ser de la medicina es el paciente, ayudar al paciente, unas veces curando otras cuidando. Esta razón ha querido cambiarse en los últimos tiempos por los empresarios de la salud que tienen como objetivo primordial hacer dinero y pretenden que la medicina sea una empresa para enriquecerse. Hay que recordarles que el único fin de una empresa no puede ser ganar dinero, que está primero el bien de la sociedad y en el caso de las empresas de salud están primero los pacientes, después sus empleados y por último la empresa.

Dice el médico Pablo Arango Restrepo: Ya decía anteriormente que ganar dinero es algo lícito, pero desde luego hay que hacerlo de manera adecuada, honesta, es decir, con respeto, sin explotar a los demás, sin usura, sin engaño,
de una manera proporcionada para que no sea explotación. ¿Cuál debe ser la principal ganancia de las empresas de salud? La salud de su gente. No sólo ganar dinero. Servir. Dignificar la vida de las personas. Hacerla más humana. Esta es la consistencia de la empresa que se espera, es decir que sea consecuente con el objeto humano para lo que fue constituida. (Arango R. Pablo. Gestión clínica no deshumanizada. Acta Med Colomb Vol. 37 Nº 1, 2012)
El principal compromiso del médico es con el paciente, si el médico por indicación de la empresa de salud niega un medicamento al paciente, acepta que la empresa de salud realice o contrate exámenes de diagnóstico en lugares no idóneos, se hace cómplice de una deshonestidad, está faltando a su compromiso para con el paciente y se hace responsable de las consecuencias que de esta acción se desprendan.

Por este motivo es fundamental que el Acto médico sea autónomo, es decir sin interferencia de ningún tipo, cada paciente es diferente, es el médico el que conoce caso por caso lo mejor para su paciente y debe estar en libertad de actuar en consecuencia.  En la llamada ética de las cosas se pueden aceptar ciertas transacciones de conveniencia o compromiso, pero en la ética de las personas está en juego la dignidad del ser humano, que no tiene precio y el único compromiso tiene que ser ofrecerle lo mejor. (27 agosto 2013).”

Y este fragmento a continuación, es tomado del artículo Gestión clínica no deshumanizada:

¿Cuánto vale un ser humano? Los seres humanos no tenemos precio; filósofos como Kant ya nos explicaron hace años que los seres humanos no tienen precio, lo que tiene precio se puede comprar, los seres humanos tenemos dignidad, algo que nos pone muy por encima de las cosas.
La dignidad es de todos o no es de nadie, la dignidad se nos da, es igual para todos.
Dice el filósofo español Leonardo Polo se suele afirmar que los negocios son los negocios; y hay que responder: los negocios no son los negocios, sino que los negocios son negocios si son éticos, y dice Juan Pablo II: la economía no puede imponer los modelos y el ritmo del desarrollo, y aunque es justo proveer a las necesidades materiales, nunca se han de ahogar los valores del espíritu. Lo verdadero debe prevalecer sobre lo útil, el bien sobre el bienestar, la libertad
sobre las modas y la persona sobre la estructura .

Tomado de:

http://www.acmi.org.co/images/Carta-ACMI/CartaAcmi2013-3-Sept4.pdf

http://www.scielo.org.co/pdf/amc/v37n1/v37n1a08.pdf

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